Desventajas PDF Imprimir E-mail
Escrito por César Monroy   
Viernes, 21 de Agosto de 2009 19:39

Toda innovación tecnológica conlleva sus propias desventajas, desde luego, y valdría la pena que el lector las conozca de antemano para forjarse una opinión sobre si le conviene o no adoptar los avances que ello implica. Algunas desventajas de los libros electrónicos son reales, mientras que otras solo son de forma y no de fondo. Trataremos aquí unas y otras.

  • Requieren de un dispositivo adicional para leerse. Los libros electrónicos no pueden ser leídos por sí mismos; necesitamos un aparato que los contenga y despliegue. En el caso del objeto tradicional, el libro es el mismo dispositivo que almacena y despliega el contenido. El aparato necesario para leer los libros electrónicos impone sus propios requerimientos; por ejemplo, todos necesitan electricidad para funcionar y pueden o no necesitar de una fuente de iluminación externa. El dispositivo puede resultar poco portátil o demasiado costoso para andarlo cargando de un lado para otro, y hasta podría ser demasiado frágil. Todo esto depende del propio dispositivo de lectura.
  • Son objetos intangibles. El libro electrónico en sí, por ser un archivo que reside dentro de un dispositivo que interpreta patrones binarios y los despliega de forma que podamos entenderlos, es intangible efectivamente. Pero esto no significa que su intangibilidad los haga más fáciles de perderse o deteriorarse. Muchos libros electrónicos son independientes del dispositivo mediante el cual se leen, lo que permite almacenarlos en medios como discos ópticos o magnéticos y su integridad depende pues de la conservación del medio elegido. La vida media de un disco óptico, por ejemplo, puede ser menor a un año o mayor a diez, según su calidad, pero como cada disco óptico puede almacenar cientos o miles de archivos, un medio defectuoso puede hacernos perder todos los libros que contenga. Tampoco nos transmite algunas cualidades propias del libro tradicional, como su textura u olor.
  • Limitan al lector. En la actualidad, muchos libros electrónicos incorporan esquemas de seguridad que limitan lo que el lector puede y no hacer con el archivo; algunos de dichos esquemas impiden que el libro se pueda respaldar en otro medio de almacenamiento que no sea en el que originalmente se descargó al adquirirlo, otros impiden que el archivo se pueda transferir a otros dispositivos (porque podría tratarse de un lector distinto) y otros más impide que el libro electrónico pueda imprimirse.

Cuando prestamos un libro tradicional, no hay manera de que lo puedan usar de manera independiente dos o más personas al mismo tiempo (incluso si se encuentran en cercana proximidad), porque la lectura es una actividad individual que poco se presta a ser realizada en grupo. Por ende, el principio de un libro por persona también se aplica a los libros electrónicos. Tecnológicamente es posible limitar a que el libro electrónico solo pueda ser leído por una persona a la vez y que esa persona sea la misma que originalmente lo compró; es un mecanismo costoso de implementar y de mantener cuando, por ejemplo, el dueño registrado decide “prestarlo” a otra persona. Adicionalmente, requiere de una entidad emisora de certificados unipersonales que impide efectivamente leer el libro mientras no se exista una conexión permanente a Internet para verificar, primero, la identidad del lector y, segundo, que nadie más está haciendo uso del mismo libro.

En Literalia pensamos que las desventajas en general no son sino hábitos adquiridos al interactuar con el objeto tradicional y que conforme aumente nuestro uso de libros electrónicos, dichas desventajas dejarán de ser importantes.

Última actualización el Sábado, 22 de Agosto de 2009 19:08